La revista, su historia. Por Armengol Torres, Ex editor.

Sería fines del 84 o inicios del 85..., entonces las computadoras personales empezaban a ser un furor en Argentina. Tanto, que la gente viajaba al exterior para traerse de escondidas un par o tres de ellas entre las valijas. También empezaban a aparecer negocios especializados que solamente se dedicaban a importar esas interesantes "maquinitas" con solo 1KB de memoria, y que conectadas a tu televisor te sumergían durante horas y horas en interminables sesiones de programación BASIC que se esfumaban con solo un mal contacto del conector de alimentación, y volver a empezar. Quedabas como hipnotizado, su magia era total. Era increíble tener entre tus manos una computadora de verdad, completa. Ya no era ciencia ficción. En nuestro caso, incluso llegamos a tener una propia antes de ver o tocar una en la mismísima universidad (éramos tan pobres...)

Pocas novedades se encontraban, a no ser que consiguieras una revista importada, española o de los EEUU. Entonces no había Internet de donde bajarse las cosas. O te lo tipeabas a mano al tiempo que seguías las líneas de código o te ayudaba tu novia que se sentía como leyendo verdaderos jeroglíficos. Era igual, enseguida querías mas y no había donde encontrar mas programas, y sobre todo, que tuvieran un sentimiento nacional. Entonces yo vivía en La Plata, donde con gran éxito abrimos con un compañero de la facultad un negocio de esos. Se llamaba, premonitoriamente, "Personal Computer" (calle 8, "Galeria ARHIL"). Recuerdo que vendíamos aquellas cajitas de las Timex-Sinclair como pan caliente. Pero a los dos días volvían los inquietos compradores a pedirnos programas para tipear. Fue sencillo para nuestras inquietas mentes de entonces, conseguíamos programas y los traducíamos al castellano, o simplemente los programábamos nosotros mismos y los fotocopiábamos. También los pasábamos a casete. Parece que nuestros listados llegaron a manos de un equipo de emprendedores que estaban planeando crear una editorial sobre computación personal para esas "home computers".

Me vinieron a ver y me invitaron a formar parte del equipo. Enseguida compartí su ilusión. Creamos "Editorial PROEDI S.A.", éramos cuatro socios. No revelare sus nombres, pero puedo decir que teníamos un "abuelo" (un genial loco de la colina, un resumen de experiencia, genio y sentido común, que desde aca saludo con reverencia), dos "pibes" mas, y yo. Así, en Abril del 85 salio el primer ejemplar: "K64, Computacion para todos" fue su nombre. ¿Por que K64? (muchos aun me lo preguntan). Porque entonces todas esas maquinas podían tener o gestionar hasta 64 KBytes. Poner la "K" antes fue solo por una cuestión de marketing y de fonética. Fueron tiempos de desbordante creatividad; concursos, premios, desafíos, y hasta enviábamos código vía "Laser 102 FM" a las 6 de la mañana minutos antes de comenzar la emision regular) para que los lectores lo guardaran en sus casas. Eso si era broadcasting digital!.

Luego vinieron las "hermanas" menores de K64: "Load Sinclair", "Load MSX", "Load Drean Commodore", etc., con el fin de satisfacer diferentes perfiles, dada las rivalidades entre marcas que estaban apareciendo. Hasta exportábamos, sí, a Chile, Brasil, y España!. Tiempos gloriosos. Habiendo empezado en una minúscula oficina, ya estábamos en todo un piso en la calle Paraná 220, de Capital Federal. Hasta disponíamos de una Macintosh con impresora Laser traída de los EEUU, todo un lujo editorial.
Pero de repente, hiperinflación. Llego un momento en que ya no podíamos comprar el papel necesario para la siguiente edición, cada minuto que pasaba costaba mas. Tuvimos que ir despidiendo al personal, bajar persianas, pagar cuentas y cerrar. Fin de la historia. Fin de una ilusión. Hasta hoy, que gracias al recuerdo y el aprecio por aquellas historias que contábamos en esas paginas, amigos de entonces han facilitado recuperar al menos algunas de sus imágenes y paginas. A ellos, gracias por mantener vivos esos tiempos. Yo conservaba la colección completa, todos los números. Un incendio intencionado, mala gente, se los llevo. Esa y otras razones me devolvieron de nuevo a mi patria natal. Desde entonces poco he sabido de los antiguos co-editores y de los antiguos lectores. Por eso, si eres un amigo ex-lector de esta serie de publicaciones de aquellos tiempos, ponte en contacto con esta web, envíanos tus anécdotas, datos, etc que recuerdes de entonces, así iremos completando mejor la historia entre todos.

Saludos cordiales,

Armengol Torres.
Ex- Director Tecnico de K64 / Editorial PROEDI
Barcelona